Amazing
Cuando me dijeron que mi gallinero era de lo más peculiar, me indigné un poco, la verdad. Yo creía que mis gallinas eran de lo más guapas y normales que la clase gallinus vulgaris podía ofrecer en sus más que frecuentes, amplias y aburridas, características. Cuando mi vecina Elisa T. Thas me invitó a visitar el suyo, casi no podía ni creermelo. Allí solo había una especie de pajarracos gordos y que se arrastraban por la ley de " Caldo Starlux, la última que se coma el alpiste". Estuve en estado de shock durante días. Decidí relajarme tomándome una pastilla y viendo una de esas series tan adictivas que echan una noche a la semana y que luego repiten hasta la saciedad.
Cuando comencé a delirar sobre lo que ocurría en mi gallinero, en la pantalla y dentro de mí, decidí contárselo a unos especialistas de lo extraño, cuatro muchachotes de espalda ancha y ruda barba acompañados de un primate de cara y trasero colorido que me escucharon como si todo aquello fuera cierto.
La verdad, no me dejaron muy tranquilo. Me citaron para el 20 de Septiembre en el Gran Teatro. ¿Qué diantres querrán decirme?
Declaración de Thomas Me. Kawen.
Thomas, posando para el reportaje, con la cara de indignación sugerida por el periodista.

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