niedziela, lipca 16, 2006

What a wonderful world...

Pedro el Grande fundó una ciudad con el propósito de deslocalizar la capital (según el Wikipedia). Esta ciudad se llegó a llamar Petrogrado, Leningrado, hasta volver a su nombre inicial San Petersburgo. Pues bien, allí se encuentran, en estos días tan maravillosos, los jefes del mundo. Y un tal Vladimir Putin, se ha puesto en plan madre. Que si esconde el cenicero que suben los iaios y esto está impresentable, péinate y ponte la corbata de la comunión que nos vamos a ver la procesión del Domingo de Ramos, y todas esas mierdas.

Pues el ruso, ha pensado que lo mejor es cuidar de los suyos, darles lo que se merecen, conseguir que se sientan personas libres, y así, poder ser admirados por el resto de europeos como ejemplo a seguir. En estos días, Vladimir les ha aconsejado a sus ciudadanos, que tanto quiere, que no saquen a sus perros, que no salgan de sus casas, y que si salen, que sea con las mejores galas. Para los vagabundos ha pensado, que por qué no llevarlos fuera del casco urbano, para que vean algo más de mundo. "¿Y con las putas? ¿Qué hacemos con las putas Vladimir?", "Vacaciones pagadas a la costa del Mar Negro, y las que no quepan en el avión (atención, chiste Eva Hache), se las dejas al borracho".

Como podéis comprobar, la demencia no tiene límites. Por ello, Putin ha escondido la basura debajo del parquet y ha sacado la cubertería buena, que vienen los jefazos.


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