Debido a que si esperas mucho en nuestras tierras puedes acabar muriendo de asco, viajamos hasta la inquietante multiciudad que se hace llamar Elda. Allí pudimos escuchar cómo dos grupos narraban su rutina diaria (como si nos importase un cojón) mientras lo llenaban todo con acordes vacíos, La China Patino nos mostró sus oscuras braguitas, y vimos cómo saca la mano a pasear el cantante de "La habitación roja". En conclusión, hagas lo que hagas, la cagas. Además, los mandriles no alcanzaron un estatus de relajación total, la masiva presencia de agentes de seguridad (con pinganillo en oreja) da miedo, que no tranquilidad.
Menos mal que por allí pasó "Lori Meyers", y aire freso irrumpió entre la multitud. Menos mal que por allí pasó "Maga", y la magia lo envolvió todo. Y es que la música es como la vida, un asco la mayor parte del tiempo.
Un regalo para oídos nostálgicos:


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