wtorek, grudnia 27, 2005




Poco antes de acabar el año, me gustaría despediros con una pequeña historia. Estando yo en uno de mis sueños en los que un oriental me enseña las técnicas más complicadas de Fujitsu, me topé con el Jeti y me propuso un viaje a través del tiempo. Yo, que todavía no había ni tan siquiera subido a un avión (fui al mundo oriental apuñalando a un rey mago, ¡Lo necesito para sobrevivir!) piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii

¡Oh mierda, se ha desmayado! Ponle la inyección...

Bueno chicos, ya he vuelto. Como iba diciendo me fui con el Yeti a través del tiempo para comprobar uno de esos sentimientos que todos tenemos, la pena. Y nos fuimos a 1964. Para que os hagáis una idea (porque sé que no tenéis ni puta idea de nada), por aquel entonces se escribía ciencia-ficción (mal traducido al castellano), sin embargo, al otro lado del oceáno, concretamente en España, no se escribía una mierda. ¿Y por qué pequeños cabrones? Porque aquí, si pensabas más de la cuenta, simplemente te mataban.

El Yeti y yo estuvimos hablando un poco con ese hombre que saluda y lleva puesto unos cascos to guapos pa escuchar musikiki (recordad amigos, 1964). Yo intentaba comprender por qué los putos yankis podían escribir cosas así, y nosotros no. Pero no era fácil puesto que el de la foto no paraba de saludar y escuchar música, y el Yeti, al ser medio humano, medio animal, pues se dedicaba a expresar su disgusto mediante sonidos que emergían de su garganta afectada por el tabaquismo.

Pronto nos volvimos porque teníamos que visitar a... No, otra vez noooooooo...

P.D.: Todo aquel gilipollas que venga con el rollo de: "Antes de 1964 se escribía ciencia-ficción". Que sepa que me cago en su puta madre y que si quiere que venga a mi casa a masticarme las pelotas.

Un beso, Xarly.